Y no soñé que te volvía a tener, no lo soñé porque teniéndote allí, a mi lado, me daban ganas de correr.
Podía ser que fuese sólo la enfermedad propia de mi espíritu que ya no me dejaba verte con tus ojos. Podía ser que mis ojos eran lo que te mantenían despierto y que, así, despierto, con el transcurrir del tiempo te quitaban lo único que me había acercado tanto a ti.
Podía ser mucho y en realidad nada.
Quien quita y fuiste lo que lleno el vacío que no tenía y que al dejarlo vacío me comenzó a marchitar. Quien quita y te retirabas no tan prontamente que la tristeza de mi espíritu ya no te necesitó.
De cualquier modo, como te digo, ya no era lo mismo,. Que tus manos con las mías ya no eran armónicas, y que tu boca con la mía ya no entonaban los cantos nocturnos ya no adormecían las ganas de quedarnos lejos y quietos.
Ya no te soñé no sólo porque no dormía, no te soñé porque mis ganas de ti, hora a hora, se iban.
Hola.
ResponderBorrarHe leido un par de posts y me resultan bien agradables. Creo que el toque acidito es el hit.
Suerte y ojalá no pares con tus historias.
Ricardo.