No creas que son ecos los que salen de entre mis dedos.
No son ni pequeños ruidillos que se escabullen por las manos que tapan los labios resecos que desesperan a la lengua húmeda.
No es que mis huesos truenen o que las banditas que cubren mis heridas rechinen entre ellas, es solo que necesito fingir voces que cubran el hecho de que no te encuentro en el silencio.
Puede que las voces que ciertamente no puedes escuchar resulten inentendibles, pero, ¿que esperabas? que veías de esta mente que no distingue entre lo percibido y la percepción, de esta mente que no hace nada mas que pintarte entre trazos de carboncillo que no expresan otra cosa mas que la necesidad de decir de un ente que no tiene palabras pa' gritar.
Que no es que te busque entre el vacío de las hojas o en el trágico acontecimiento histórico y medio mítico de la creación del idioma, la cosa es que todo aquello que no puedo decirte.
Porque no tengo ni las letras de mi nombre pa' llamarte, ni las siglas de tu año pa' medirte. Tengo en si un fondo negro gris y blanco que mi impiden siquiera colorearte.
No es que mis cuerdas se entorpezcan o que mis sueños se transtornen es solo que no te he leído y sin leerte no puedo contarte, ni contarte de mi ni de esto que no puedo escribirte.

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