11.8.11

Metro


Iban adoptando vidas como si no tuviesen valor alguno, como si estas, por el simple hecho de no ser las suyas, nunca fuesen a trascender más allá de  la pluma y el papel. Lo hacían como cualquier pasatiempo, como cuando se cambiaban el sexo para torturar a los ególatras que les quisieran conquistar, como cuando iban al kinder para ver a las decenas de niños llorar, como cuando pasaban en el carro tronando la música, como si esta  no pasara de un simple ritmo.
Iban con esas vidas a los costados, todos ellos llenos de artificios y fantasias. Como si ellos fueran la cabina del metro y le pudieran adherir cualquier cosa que les resultara tan solo entretenida. Como si Juanito y Fulanito fueran un número más, algo no ajeno a su caos pero si innecesario.

Iban adoptando vidas como un hombre va adoptando costumbres, como una mujer va guardando celos. Iban en el metro y se volvían parte de él.

Iban muriendo y matando para no abrirle paso a la soledad en sus últimos caminos.

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