26.4.11

Aquel y sus letras

Dime, por favor, cómo fue que nos perdimos tanto, cómo es que el solsticio de nuestros cuerpos se desvaneció al inicio del amanecer, y, cómo, amaneciendo tan juntos: ni nos soñábamos, ni nos sentíamos ni nos veíamos… Dime, por favor, que fue lo que nos mantuvo tan cerca y que pudo desvanecerse con tanta premura, con tanta ansia, con tanta ausencia. Dime lo que no me sepa: que se que no fue por la extrañeza de los cuerpos y las sombras. Dime lo que no entienda: que se que no fue por que nos faltase tiempo o palabras, por que no sobrasen ganas y angustias. Dime que estuviste conmigo más que por simple entretenimiento, que estuviste conmigo no solo por que el molde del cuerpo ido de tu cama se ajustaba al mío. Repíteme los gustos y pasiones que te atraían a mi estancia, repíteme que era lo que alocaba tus piernas y miradas. Dime por favor que era yo, solamente. Explícame sin rodeos, vueltas y frases vacías cómo fue que te marchaste. Explícame como estando entre brazos y caricias expresaste tu ausencia. Cómo entre ponche frutas y soles bebibles decidiste retirarte. Cómo fue, dime, que sin más, de la noche a la mañana, y no como empezó, pudiste irte. Explícame que fue lo que no sentiste y lo que no pudiste entender de las imágenes que robabas del reflejo de mis ojos. Explícame a todo fondo cual fue mi final y cual fue tu inicio. Dime qué sino fueran los años no estaríamos así. Dime que si fueran los días regresaríamos al así. Dime, sin más ni más, porque no me llevaste contigo y cómo fue que pudiste dejarme sin ti. Dime, entre alucines e ideas multicolores, porque me llevaste a donde no ibas a estar. Explícame donde estas ahora que no estás conmigo. Explícame si soy yo la que se perdió entre tanto tu mapa, entre tanto tu coordenada, entre tanto tu lunar y tu mar de cabellera larga. Dime si fui, solamente yo, la que te arrojo a la nada de mí y que así, arrojándote tu, a ti, me quedaste. Dime, cada una de las cosas que te pido entre los cafés de antes, explícame cada juego que cuestiono entre las llantas de tu hambre, repite entre líneas, que marean y no matan, que te has ido y que por más que grabe no regresaras a donde me temo me dirás nunca estuviste. Dime, así, con todo mi ser fuera del tuyo, y con todo tu ser sin necesidad del mío, que fue por ser y que así como fue entre las cosas marchitas, muertas, aventadas y olvidadas: yacerá.

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