17.3.11
(Ux=Ex)
Que no sostienes nada y que lo tiras. Lo tiras en ti mismo y tan lejos de ti como te sea posible.
Que te cedo mi todo; mi abstracto y mi ser corporeo y finito.
¿Patético? Si, lo admito. Más patético de lo que solía ser cuando te
derramabas conmigo.
¿Triste? Ni tanto. Estoy tan llena de tus ausencias y
negaciones que dandome risa me divierto.
Me la vivo asi, recordando aún cuando tú y tus manos tomaban a falsas ganas mi cuerpo. Cuando sólo la intimidad nos únia, cuando nos únia ese olor tan profundo y terso que nos inventabamos la necesidad de regresarnos al mismo punto.
(Que no me tomas y me lo escondes. Que no te importas conmigo y me coges como pretexto. Que voces entran en ti, y, que esas mismas voces vienen a mi y me hacen guardar silencio.)
¿Más que? Sin palabras ni términos. Nuestro silencio y el lugar que dabamos a
interpretaciones y necesidad como el único lazo que nos adhería. Necesidades
básicas.
¿Menos que? Nunca. Falta de consideración personal y un
sobreentendido referente al placer que nos damos y que dándonos, así, en
plena naturaleza, nos mantenía con mas distancia.
Asi entonces, con redes entre nosotros, y tu velo puesto sobre mi rostro, nos seguímos. Y nos seguímos por que separados no vivimos ni morimos.
¿Juntos? En deseos y sueños nuestros. En imágenes y tendencias (relaciones)
conceptuales en mentes de otros, de demás y de vacios que afectan el
nuestro.
¿Lejos? Con demacía. Con nulidad. No lejos en cuanto siempre tus
ojos se posan en mi. No lejos en cuanto mis lágrimas hacen el agua que mueve tu
idea.
Tu desganoy la falta del mio. Mi interes y la falta del tuyo. Tu poca visión sobre mis letras, y, mis letras que aumentan sobre las palabras que ya te definen.
¿Cariño? Si, asi lo nombré. Y también puede que así como yo no te lo digo de
frente, tú nunca admitas que el mínimo de este yace en ti por mi.
¿Atracción?
De sobra, de ambos lados, y, muy bien demostrado. De sobra y de tanto que con
miedo nos huímos.
De tal manera que nada de los demas ni de nosotros mismos nos deja satisfechos. Que en sí nos
dedicamos a apostarnos y perdernos para podernos llamar un par de extraños.
¿Ganar? Si, unos cuantos gritos, unas cuantas noches. Algo dentro de nosotros y
nosotros como triufo.
¿Perder? Células y líquidos. Miradas y excusas. Un
tanto de tiempo y capital. Un tanto de todo y de nada que al fin queda como
una
traicion a nuestros seres. Un tanto de cada uno , y cada uno:
incompleto.
Salvaguardados en otros lados, paredes y techos. Salvaguardados en el secreto de nuestras emociones y en las emociones de los demás.
¿Te extraño? Si.
¿Me extrañas? No lo sé.
La duda que me mata y el orgullo (de ambos, tuyo, mio, y, terco) que nos impide sabernos.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario