No queda en mí no contarte lo mala que es mi vida...
Algunos han dicho que la historia de alguien tan transtoranda como yo debería ser redactada por un buen escritor; que se comprendería tal vez como algo un poco dramático sin caer en los (asquerosos) términos televisivos. No es que sea de esas que empiezan en un abismo frio e incomparable para poder crecer a traves de las "virtudes” o del "amor" en algo meramente deseado y lleno de felicidad. Por el contrario me repito a mí misma: todas las personas semejantes a mi entonces deberían escribir sus historias, perdiendo, en consecuencia, interés en la mía.
Algunos han dicho que la historia de alguien tan transtoranda como yo debería ser redactada por un buen escritor; que se comprendería tal vez como algo un poco dramático sin caer en los (asquerosos) términos televisivos. No es que sea de esas que empiezan en un abismo frio e incomparable para poder crecer a traves de las "virtudes” o del "amor" en algo meramente deseado y lleno de felicidad. Por el contrario me repito a mí misma: todas las personas semejantes a mi entonces deberían escribir sus historias, perdiendo, en consecuencia, interés en la mía.
No veo razón para decirte todas las noches de lágrimas y gritos incontrolables. No hay motivo para que te diga que no puedo reinventarme porque no sé cómo estoy hecha, y que eso de morir para lograr "renacer" no se me hace nada más que una pavada.
Puedo decirte sin embargo que soy una mala persona, y ponerte esa cara que no conoces cuando me preguntes porque me digo así... Puedo decirte que no creo en la felicidad y que soy un pequeño e incompleto ratón de biblioteca. Puedo contarte con lujo de detalle las películas que en días lluviosos y de enfermedad he visto, y describirte con un poco de emoción que finales alternativos (para mi) serían mejores.
Quisiera contarte todas y cada una de las cosas que pasan por mi cabeza, pero se, (de mala fuente), que no eres una persona muy paciente, y peor aún, sé que no me verías a la cara y no darías razón (y menos entendimiento) de los mares de palabras que salen de mi boca.
Me encantaría preguntarte en ese momento de silencio por que no crees lo que causo y lo que deseo causar. Por qué no hay razón en ti para buscarme nuevamente y que es lo que hace que vos te alejes de mí.
Quisiera preguntarte tantas cosas y tanta nada que no sé qué hacer...
Puedo remitirme a buscar tu identidad entre tus ojos, y sentir tus calores con tus manos en las mías.
Puedo remitirme a llenar vacíos nuestros con sonrisas y a proponerte (estúpidamente) que empecemos de nuevo, que todo lo pasado se quede en donde pertenece y que así poco a poco en la relatividad del tiempo aprender a ser humanos.
Quisiera sacar tu cara de mi recuerdo y esas tus frases (celebres), esas que me hicieron desvanecerme entre sueños. Quisiera olvidar tus palabras fuertes y tus términos (de horror y error) dichos por y para mí. Quisiera rescatar todas las verdades no repetidas y quisiera salvar ese sentimiento que en algún momento nació en ambos.
Quisiera que ese escritor narrara nuestra historia paralela. Y quisiera que la gente no importara en la lectura ni en los hechos.
Quisiera dejar de preguntarme el para qué decirte todo esto sí sé que no me vas a escuchar, y que no hablo del modo en el escribo.
Quisiera decirte aún más, y escuchar en tus silencios tu falta de vida (tuya y mía).
Quisiera correr por primera vez a tus brazos sin transtornar mi cabeza (un poco mas) pensando si será o no de tu agrado.
Me encantaría verte venir hacia a mí con esa tu sonrisa pícara y tus ojos alejados de estas apariencias. Saber tus labios y tu cuerpo y sabernos sin pero alguno.
Quisiera ambos dejáramos de lado los orgullos (y hostilidades) y aceptáramos el hecho complicado de nuestras existencias. Quisiera hablar de vos y con vos como lo hacemos con ajenos a nosotros y no saber de vos y vuestro corazón capturado en manos (garras) que no son mías.
Quisiera y el querer(te) es lo que me detiene.
Quisiera dejar de escribirte textos de lo que necesito e ir directo a ti por lo que busco. Más, ¿qué hago?
Puedo decirte sin embargo que soy una mala persona, y ponerte esa cara que no conoces cuando me preguntes porque me digo así... Puedo decirte que no creo en la felicidad y que soy un pequeño e incompleto ratón de biblioteca. Puedo contarte con lujo de detalle las películas que en días lluviosos y de enfermedad he visto, y describirte con un poco de emoción que finales alternativos (para mi) serían mejores.
Quisiera contarte todas y cada una de las cosas que pasan por mi cabeza, pero se, (de mala fuente), que no eres una persona muy paciente, y peor aún, sé que no me verías a la cara y no darías razón (y menos entendimiento) de los mares de palabras que salen de mi boca.
Me encantaría preguntarte en ese momento de silencio por que no crees lo que causo y lo que deseo causar. Por qué no hay razón en ti para buscarme nuevamente y que es lo que hace que vos te alejes de mí.
Quisiera preguntarte tantas cosas y tanta nada que no sé qué hacer...
Puedo remitirme a buscar tu identidad entre tus ojos, y sentir tus calores con tus manos en las mías.
Puedo remitirme a llenar vacíos nuestros con sonrisas y a proponerte (estúpidamente) que empecemos de nuevo, que todo lo pasado se quede en donde pertenece y que así poco a poco en la relatividad del tiempo aprender a ser humanos.
Quisiera sacar tu cara de mi recuerdo y esas tus frases (celebres), esas que me hicieron desvanecerme entre sueños. Quisiera olvidar tus palabras fuertes y tus términos (de horror y error) dichos por y para mí. Quisiera rescatar todas las verdades no repetidas y quisiera salvar ese sentimiento que en algún momento nació en ambos.
Quisiera que ese escritor narrara nuestra historia paralela. Y quisiera que la gente no importara en la lectura ni en los hechos.
Quisiera dejar de preguntarme el para qué decirte todo esto sí sé que no me vas a escuchar, y que no hablo del modo en el escribo.
Quisiera decirte aún más, y escuchar en tus silencios tu falta de vida (tuya y mía).
Quisiera correr por primera vez a tus brazos sin transtornar mi cabeza (un poco mas) pensando si será o no de tu agrado.
Me encantaría verte venir hacia a mí con esa tu sonrisa pícara y tus ojos alejados de estas apariencias. Saber tus labios y tu cuerpo y sabernos sin pero alguno.
Quisiera ambos dejáramos de lado los orgullos (y hostilidades) y aceptáramos el hecho complicado de nuestras existencias. Quisiera hablar de vos y con vos como lo hacemos con ajenos a nosotros y no saber de vos y vuestro corazón capturado en manos (garras) que no son mías.
Quisiera y el querer(te) es lo que me detiene.
Quisiera dejar de escribirte textos de lo que necesito e ir directo a ti por lo que busco. Más, ¿qué hago?
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