3.11.10


No queda en mí no contarte lo mala que es mi vida...
Algunos han dicho que la historia de alguien tan transtoranda como yo debería ser redactada por un buen escritor; que se comprendería tal vez como algo un poco dramático sin caer en los (asquerosos) términos televisivos. No es que sea de esas que empiezan en un abismo frio e incomparable para poder crecer a traves de las "virtudes” o del "amor" en algo meramente deseado y lleno de felicidad. Por el contrario me repito a mí misma: todas las personas semejantes a mi entonces deberían escribir sus historias, perdiendo, en consecuencia, interés en la mía.
No veo razón para decirte todas las noches de lágrimas y gritos incontrolables. No hay motivo para que te diga que no puedo reinventarme porque no sé cómo estoy hecha, y que eso de morir para lograr "renacer" no se me hace nada más que una pavada.
Puedo decirte sin embargo que soy una mala persona, y ponerte esa cara que no conoces cuando me preguntes porque me digo así... Puedo decirte que no creo en la felicidad y que soy un pequeño e incompleto ratón de biblioteca. Puedo contarte con lujo de detalle las películas que en días lluviosos y de enfermedad he visto, y describirte con un poco de emoción que finales alternativos (para mi) serían mejores.
Quisiera contarte todas y cada una de las cosas que pasan por mi cabeza, pero se, (de mala fuente), que no eres una persona muy paciente, y peor aún, sé que no me verías a la cara y no darías razón (y menos entendimiento) de los mares de palabras que salen de mi boca.
Me encantaría preguntarte en ese momento de silencio por que no crees lo que causo y lo que deseo causar. Por qué no hay razón en ti para buscarme nuevamente y que es lo que hace que vos te alejes de mí.
Quisiera preguntarte tantas cosas y tanta nada que no sé qué hacer...
Puedo remitirme a buscar tu identidad entre tus ojos, y sentir tus calores con tus manos en las mías.
Puedo remitirme a llenar vacíos nuestros con sonrisas y a proponerte (estúpidamente) que empecemos de nuevo, que todo lo pasado se quede en donde pertenece y que así poco a poco en la relatividad del tiempo aprender a ser humanos.
Quisiera sacar tu cara de mi recuerdo y esas tus frases (celebres), esas que me hicieron desvanecerme entre sueños. Quisiera olvidar tus palabras fuertes y tus términos (de horror y error) dichos por y para mí. Quisiera rescatar todas las verdades no repetidas y quisiera salvar ese sentimiento que en algún momento nació en ambos.
Quisiera que ese escritor narrara nuestra historia paralela. Y quisiera que la gente no importara en la lectura ni en los hechos.
Quisiera dejar de preguntarme el para qué decirte todo esto sí sé que no me vas a escuchar, y que no hablo del modo en el escribo.
Quisiera decirte aún más, y escuchar en tus silencios tu falta de vida (tuya y mía).
Quisiera correr por primera vez a tus brazos sin transtornar mi cabeza (un poco mas) pensando si será o no de tu agrado.
Me encantaría verte venir hacia a mí con esa tu sonrisa pícara y tus ojos alejados de estas apariencias. Saber tus labios y tu cuerpo y sabernos sin pero alguno.
Quisiera ambos dejáramos de lado los orgullos (y hostilidades) y aceptáramos el hecho complicado de nuestras existencias. Quisiera hablar de vos y con vos como lo hacemos con ajenos a nosotros y no saber de vos y vuestro corazón capturado en manos (garras) que no son mías.
Quisiera y el querer(te) es lo que me detiene.
Quisiera dejar de escribirte textos de lo que necesito e ir directo a ti por lo que busco. Más, ¿qué hago?

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