17.3.10


Imagínate... un cuarto blanco, áspero, seco; un pequeño lugar enmarcado por cuatro anchas paredes, un techo; un simple lugar en el que tu alma, o la mía (cualquier alma) se reduce a cenizas, a un hubiera.
Un cuarto donde lo que conoces se torna oscuro, un lugar donde lo que sueles decir que es la verdad se torna en lo contrario.
Un lugar que todos conocemos, en el que todos entramos, todos salimos. En el cual cada uno decora, arranca, convierte, transforma, por el cual todos y cada uno se deshace al construirlo y que ya se encuentra, que ya se palpa... que ya agoniza.
Imagínate!
Que nadie descansa, que todos anhelan el sueño, y todos fundidos y confundidos... nos perdemos entre tanto y entre nada. Y así vivimos, y así seguimos.
Circunstancias que vividas, no podrás recordarlas, ¡oh! recuentos ¡oh! errores
Ambiguas repeticiones, eternizadas, no olvidables, repeticiones que no son memorables, y que sin impaciencia recorremos una y otra vez.
Mírate corriendo a sentido y sin él, corriendo sin motivo, sin dirección, corriendo por ti y por el que no has conocido, por aquel del cual no estás segura. Por su simple inexistencia.
Y todo, reducido a un cuarto, de suspiros neblinosos, de siluetas angulares, de frivolidad matutina, de vergüenza, donde todo lo encuentras en una mirada perdida y vacía, en anonimatos, en líneas pensadas y no escritas...
... ¡imagínate!

1 comentario:

  1. Hermoso...lo que se puede reducir a un aliento...una mirada...y luego simplemente a un espacio vacio...

    ResponderBorrar